Mayo 11 de 2015

La toma de decisiones es una de las principales cualidades de los cargos directivos y gerenciales de cualquier organización, pues existen implicaciones económicas en un marco estratégico definido por la propia empresa y por el entorno económico y social en la cual se enmarca.La eficacia de estas decisiones dependerá directamente de la preparación, personalidad e información que posea el directivo. La experiencia constituye un elemento clave: se espera que las decisiones sean tomadas sobre una realidad compleja, por el gran número de variables que entra en juego. Al respecto, sólo los años de un ejecutivo en determinado cargo pueden reflejar la necesidad de una organización para ver en él la persona idónea que tomará las decisiones.

Al respecto, vale la pena analizar que la selección de un directivo, que debe tomar decisiones, es ya de por sí una decisión. Si esta tarea se delega a la persona equivocada, ¿la compañía podrá obtener los resultados esperados de las decisiones que esta persona tome?

Evidentemente, se tendría en cuenta el adagio que afirma que ‘echando a perder se aprende’ (siempre quedan enseñanzas de los errores), por lo que alcanzar una buena experiencia empresarial supone pagar un costo muy elevado.

En muchos casos, la experiencia no es suficiente. Hay una gran cantidad de factores que influyen de forma negativa o positiva en la toma de una decisión determinada.

De todas formas, luego de elegir la persona que tomará la decisión, siempre surgirán una serie de cuestionamientos: ¿Cuál es la necesidad real? ¿Qué perseguimos con la toma de esta decisión? ¿Cuáles esperamos que sean los resultados? ¿Qué es lo que realmente necesitamos? La auto-formulación de preguntas prácticas resulta un procedimiento excepcionalmente útil al momento de adelantar un procedimiento de este tipo.

Compilación de la información
Aunque no existe un manual al que se pueda acudir cuando se deba tomar una decisión en la empresa, sí existe una serie de cuestionamientos que valdría la pena tener en cuenta para adelantar un procedimiento de este tipo.Según Spencer Johnson, M.D., autor de Sí o No, guía práctica para tomar mejores decisiones, uno de los primeros pasos para tomar una decisión es conocer la totalidad de los datos e información relevantes.

Tomar una decisión con la mitad de la información es tomar una decisión a medias. Entonces, resulta más que evidente optar por el diálogo en la empresa, algo que parece ‘caerse de su peso’ pero que no se hace en la mayoría de los casos.

En las organizaciones es muy común encontrar situaciones en las que las decisiones de mayor trascendencia se toman a puerta cerrada, relegando a un segundo plano la consulta dentro de la misma empresa. “No me pase a nadie al teléfono, que voy a hacer el plan de mercadeo del próximo año” ¿Le suena familiar?

Adicionalmente, la organización debe tener en cuenta el objetivo como punto de referencia constante. Esto sugiere que, necesariamente, debemos remitiros a las metas que persiguen los procesos que se adelanten, en cuanto a la toma de decisiones.
Al momento de evolucionar en el proceso con una información nueva recopilada, con una opinión escuchada o unos datos encontrados, una nueva pregunta práctica debe ser formulada: ¿Me sirve para lo que necesito? ¿Aporta a mi objetivo? ¿Es una parte necesaria en el proceso de toma de decisiones? Esto le permitirá desechar la información innecesaria, reducir el tiempo de análisis y optimizar el proceso en cuanto a tiempo y esfuerzo.

Aún así, este no debe convertirse en un aliciente para hacer un alto en la recopilación de información; por el contrario, se debe tener en cuenta que la información recopilada es directamente proporcional a las posibilidades en la toma de decisiones (no importa que datos, archivos, testimonios u opiniones, entre otros). Entre más y mejor información posea, más y mejores serán sus opciones.

Con respecto a la información recopilada, debe tener absoluta certeza de su autenticidad. Aunque las fuentes sean fidedignas, siempre cerciórese por sí mismo de su veracidad a través de una respectiva verificación. Basarse en datos falsos para tomar una decisión, puede tergiversar totalmente los resultados. Aunque en primera instancia esto parece algo más que evidente, su aplicación real es mínima. Por lo regular, los encargados consideran que la información al interior de la empresa es cierta.

De igual forma, al momento de recopilar la información cuestiónese sobre cómo conseguirla, con qué personas específicamente, qué tan fácil es el acceso a la misma. Esto supone que los diferentes pasos para tomar una decisión empresarial son decisiones en sí mismas. La totalidad del proceso depende de que se tomen las decisiones correctas en su etapa de desarrollo.

Acción de tomar la decisión
Una vez cuenta con la información recopilada, puede proceder a hacer el análisis de la misma. Al respecto surgirá una serie de interrogante que debe resolver: ¿Cuál será la opción más acertada? ¿Cuál nos traerá mejores beneficios?Un análisis de problemas potenciales puede ser una herramienta útil en estos casos. Este tipo de análisis evidencia los posibles escenarios que se podrían presentar una vez la decisión sea tomada. ¿Qué pasa si decidimos esto? ¿Qué va a pasar después?
Otro método para tomar la decisión consiste en invertir el flujo del proceso. El orden lógico es pensar en unas acciones que desencadenarán unas reacciones específicas. En caso de que la toma de una decisión esté determinada, específicamente, por un objetivo único al que se desea llegar, contrario a iniciar desde la partida, podemos hacerlo desde la meta (efecto-causa y no causa-efecto). De esta forma, teniendo una necesidad real, pensamos en cómo acceder a la misma. ¿Qué pasos debemos seguir para llegar a ella? ¿qué necesitamos para tomar esos pasos?

Siguiendo una línea inversa podemos acercarnos a una decisión lógica, sin dejar de lado un constante análisis de problemas potenciales.

De igual forma, Johnson afirma que “la mejor decisión se basa en una respuesta simple, que acaba por convertirse en la respuesta evidente”. Pero se debe tener en cuenta que el proceso inverso puede resultar perjudicial. El hecho de que la mejor decisión resulte ser la ‘más lógica’, no quiere decir que esta termine siendo la mejor.

Finalmente, se debe considerar que el seguimiento debe ser constante en todas las actividades empresariales que se realicen y que la toma de decisiones no es la excepción. Aunque es posible que la aplicación de los procesos por los que usted tuvo que decidir no estén bajo su tutela, el seguimiento a los mismos le permitirá tener una retroalimentación personal y profesional que contribuirá a que su experiencia mejore en este caso, independientemente de cuáles hayan sido los resultados obtenidos.

También le puede interesar